La blefaroplastia es una intervención quirúrgica diseñada para rejuvenecer la mirada mediante la corrección del exceso de piel, grasa o flacidez en los párpados superiores e inferiores. Con el paso del tiempo, es común que la piel de los párpados pierda elasticidad, aparezcan bolsas o que incluso se genere una sensación de mirada cansada o triste. Esta cirugía permite devolver frescura, ligereza y vitalidad a la expresión facial.

Indicada para eliminar el exceso de piel en los párpados superiores que puede provocar sensación de pesadez visual o interferir en el campo visual. Se realiza con anestesia local y sedación suave, con incisiones mínimas y cicatrices imperceptibles.

Orientada a corregir las bolsas de grasa o flacidez en los párpados inferiores. Puede realizarse mediante abordaje transconjuntival (sin cicatriz visible) o con resección cutánea, según las necesidades del paciente.

Ideal en pacientes con envejecimiento avanzado del área periocular. Permite una corrección integral de párpados y mirada, armonizando todo el contorno ocular.
Con este tratamiento se logra una expresión más descansada, luminosa y armónica. Se reducen los signos visibles del envejecimiento ocular, se mejora la funcionalidad del párpado (cuando hay caída significativa) y se recupera una imagen más joven sin perder naturalidad.
Está especialmente indicada para personas a partir de los 40 años que presentan exceso de piel, bolsas, caída del párpado o mirada apagada. También puede realizarse en pacientes más jóvenes con bolsas hereditarias.
Las incisiones se realizan en pliegues naturales o por dentro del párpado (transconjuntival), por lo que son prácticamente invisibles tras la cicatrización.
Entre 7 y 10 días puedes reincorporarte a tu rutina. Puede haber inflamación y hematomas leves, que desaparecen progresivamente.
Sí. Puede combinarse con neuromoduladores, inductores de colágeno o lifting facial para potenciar el resultado.
Los resultados se mantienen durante años. Aunque el envejecimiento continúa, la mejoría es duradera.
No. Se realiza con anestesia local y sedación. La mayoría de pacientes refieren molestias leves más que dolor.